Todo era oscuridad y silencio en el gran recinto
Tus pies se deslizaron por el entablado
Y quedaste ahí, desnuda en las tinieblas
Con un puñal en las manos
Las luces se posaron suavemente en la tramoya
Y una fatídica melodía invadió el lugar
Tu hora había llegado ya...
Tiernamente y con los ojos cerrados,
Deslizaste el puñal sobre tu piel.
La sangre fluyó por tus venas rasgadas
Serpenteando felices a través de tu cuerpo...
Danzaste con lujuria en medio de los hombres
Mientras que preparadas para ir a mi encuentro
Los espectadores con pasión de miraban...
Mientras tu vida lentamente terminada.
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